★ Coulant de chocolate ★

Me pregunto cómo es posible que tanta mala leche y picardía quepan en un cuerpecillo de sólo 76 centímetros.

Tú te crees que Pablo, Pableeeeteeee, es un ser indefenso, de andares desequilibrados, sonrisa picarona y dentadura inexistente. Un bebé que es un Georges en ciernes, de mofletes hamsterianos y cachillas sonrosadas.

¡Bobalicona! Pablo, Pableteeeee, es un Rambo con chupete, un machote sin miedo a nada: ni a la muerte, ni a su madre, ni al señor Patata. Tiene un instinto de supervivencia sofisticado y testado para salirse con la suya y comerse, pongamos, un puerro crudo o el papel del baño: tres cuartos de lloriqueo a docientos mil decibelios,  voltereta lateral y metiropatrás a cámara lenta novayaser me rompa la cabeza y segundo y medio haciendomelmuerto con los ojos abiertos.

Aún así, Pablo, también conocido por “ElPestañas”, no lo tiene todo malo. Noooooooo. La música, por ejemplo, se le da muy bien. El otro día le pillé tocando los platillos, dándolo todo, mientras estampaba las tapas de dos cazuelas contra la cabeza atónita de su hermano. Todo un artista el Pablete.

Y ahora, la receta.

coulant de chococlate

coulant de chocolate

coulant de chocolate

★LA RECETA ★

150 gr de azúcar
8 huevos medianos
150 gr de mantequilla
250 gr de chocolate para fundir
125 gr de harina

Fundimos el chocolate y la mantequilla y dejamos templar.

Batimos los huevos con el azúcar. Agregamos el chocolate y la mantequilla. Removemos bien.

Incorporamos la harina y mezclamos bien.

Untamos con mantequilla los moldes pequeños y espolvoremos con un poco de cacao para que la masa no se nos pegue. Rellenamos hasta los 3/4 y reservamos en el congelador al menos una hora.

Horneamos a 180 º C durante 14 minutos.

coulant de chocolate

★ NOTAS★

  1. Al contrario de lo que pueda parecer, el coulant es facilísimo de realizar. Pero eso sí, que la gula no te lleve a hornearlo nada más terminar la masa, porque la clave para que esté buenísimo es que pase al menos una hora en el congelador.
  2. Con esta receta me han salido 10 pastelitos. He usado moldes de cerámica y también de aluminio desechables, pero estos últimos no los recomiendo porque creo que dejan algo de sabor durante el horneado.
  3. El coulant se llama así porque el chocolate al interior queda crudo y al abrirlo “gotea”. Te pasa esto con cualquier otro pastel y puag, caca. Pero con el coulant no sabes cómo pero lo más probable es que te sorprendas limpiando el plato con la lengua.
  4. Yo los horneo 14 minutos, pero el tiempo lo decides tú según te gusten más o menos “coulant”.
  5. Para esta receta he seguido las instrucciones del blog La receta de la felicidad, que a su vez se inspiró en ésta de i-recetas.

★ Macarons de chocolate y menta ★

Se acabó. Se acabaron las vacaciones y, aquí en Francia, no te da tiempo a quitarte el bañador que ya tienes que colgarte la mochila para ir al cole.

Hoy es el primer día de “cole de grandes” para Kako. Ha entrado en clase tranquilo, sin llorar,  agarrado fuerte de la mano de mamá. Me ha dado un beso para despedirse, otro a papá y ha ido a sentarse con los otros niños.

Mi bebé se me ha hecho mayor.

Etemfor.

Mamá.

Macarons de menta y chocolate

Macarons de chocolate y menta

Macarons chocolate y menta

★ LA RECETA ★

(para 20 macarons)

para las tapas:

200 gr de azúcar glas
100 gr de almendras molidas
120-125 gr de claras de huevo (3 huevos medianos aproximadamente)
una pizca de sal
40 gr de azúcar extrafino
colorante verde

para el relleno:

1 sobre de té de menta
100 ml de agua
40 gr de azúcar
150 gr de chocolate

Empezamos preparando el relleno. Ponemos a hervir el agua a fuego lento con el azúcar. Dejamos borbotear unos 3 minutos, retiramos del fuego e infusionamos el té durante al menos 1 hora.

Pasado ese tiempo, ponemos el chocolate en un bol. Volvemos a hervir el sirope de menta y lo volcamos sobre el chocolate. Removemos hasta que el chocolate se funda y obtengamos una crema homogénea. Dejamos enfriar

Ahora pasamos a las tapas. Para prepar los macarons, tamizamos el azúcar glas y las almendras y los mezclamos bien. Reservamos.

Añadimos una pizca de sal a las claras de huevo y las batimos a punto de nieve. Seguimos batiendo a media potencia mientras agregamos el azúcar a cucharadas. Mezclamos bien cada adición para asegurarnos de que se incorpora del todo antes de la siguiente cucharada. La mezcla ha de ser compacta, blanca y brillante.

Añadimos el colorante. El que yo usé era en gel. Para ello, hundimos un palillo en la pasta y removemos en la masa, insistiendo hasta que el color se reparta bien.

Con una cuchara grande de metal incorporamos  la mezcla de azúcar glas y almendras a las claras de huevo.

El preparado ha de quedar homogéneo y sin grumos.

Llenamos una manga pastelera y sobre un tapete o un papel de horno (colocados ya en la bandeja del horno) formamos los circulos.

Eliminamos cualquier burbuja de aire que quede en los macarons dando un golpe seco a la bandeja.

Dejamos reposar entre 15 minutos y 1 hora.

Precalentamos el horno a 170° y horneamos 10 minutos.

Dejamos enfriar.

Espesamos el chocolate con un poco de maizena para darle consistencia y lo colocamos en una manga pastelera. Extendemos el relleno sobre la mitad de las tapas de macaron y emparejamos con la otra mitad.

Dejamos reposar durante 30 minutos antes de servir.

★ Crêpes: una merienda a la francesa ★

El pequeño, siete meses y conocido en casa como Pablo Pableeeeteeeeeeeeeee, me ha salido tragaldabas y comilón. Come bien, sí. Lo sé porque le pone ojitos a los potitos y besuquea la cuchara como si se tratara de su primera novieta.

Pero no se crean que come de todo, ojo. El crío ha salido de buen diente  sí, pero un pelín tiquismiquis y bastante finolis, oigan.

El muy puñetero paladea con regusto infinito un puré de espinacas y puerros con agua sosa de cocción o una sopa de alcachofas desaborías pero te escupe con mala leche y descarada puntería la papilla de leche y cereales de chocolate.  CHOCOLATE. Puag caca, esto te lo comes tú, me dice. Y lo pruebo, sí sí. Lleva chocolate, pienso, esto no puede estar malo. Y no lo está, no. Mucho mejor que las espinacas esmirriadas, que también he probado, la verdad.

Insisto, porque es muy de madre ser pesada. Pero aquello no va con él. Sabe lo que quiere. Con siete meses… hay que fastidiarse. Su plan de ataque no falla. Primero pucheros, luego lloros, después berrea a todo pulmón. Y así hasta que te pone de los nervios y consigue sacarte de quicio y la teta del escote. Porque la teta de mamá está más rica que cualquier papilla, aunque no lleve chocolate.

Y ahora, una receta muy francesa para la merienda.

crepes 1

★ LA RECETA ★

(para 12 crêpes)

250 gr de harina
1/2 litro de leche
3 huevos
1 cuchara de aceite
1 pizca de sal
1 o 2 cucharas de agua

Ponemos la harina en un bol e incorporamos los huevos.

Añadimos el aceite, la sal y un poco de leche.  Vamos mezclando e incorporando poco a poco la leche hasta que la masa nos quede ligera.  En este paso podemos enriquecer la masa con aroma de vainilla, naranja o lo que nos guste.

Añadimos las cucharadas de agua. Para quitarle todos los grumos, pasamos la masa por la batidora y después por el chino.

Dejamos reposar durante una hora cubierta de un trapo limpio.

Vertemos un cazo de la masa en una sartén muy caliente y hacemos tres minutos de cada lado.

Servimos con caramelo, Nocilla o mermelada.

crepes Collage

crepes 2

★ Pastel vasco ★

Una de las cosas que más me gustan de este País Vasco francés en el que vivo es su cultura, sus tradiciones, sus paisajes, su gastronomía… y sobre todo, el mimo y el cuidado que tienen por que todo ello se transmita de generación en generación y se reconozca y respete por los foráneos.

Esta tierra es francesa, sí, pero es sobre todo tierra de gente acogedora, de gente buena. De gente vasca. Como si la frontera de los Pirineos no existiera.

Si alguien tiene la buena idea de pasarse por aquí, que no deje de visitar sus pueblos, hablar con sus gentes, deleitarse con su folclore y probar su comida.

Bon appétit!

★ LA RECETA ★

– Para la masa

125 gr de mantequilla
100 gr de azúcar
5 gr de sal
1 huevo
250 gr de harina
1 sobre de levadura

– Para la crema pastelera

250 ml de leche
1 vaina de vainilla
3 yemas de huevo
50 gr de azúcar
20 gr de harina
70 gr de almendras molidas
1 cucharilla de ron (opcional)

– Para pincelar (antes del horneado)

1 yema de huevo
1 cucharada de leche

Empezamos preparando la masa. En un bol ( o en el robot de cocina) vertimos la harina, la levadura y el huevo. Mezclamos bien. Añadimos el azúcar, la sal y vamos incorporando la mantequilla poco a poco. Amasamos hasta que hacemos una bola. Cubrimos con papel transparente y reservamos en la nevera al menos 2 horas (si es de un día para otro mucho mejor)

Para la crema pastelera, ponemos a hervir en un cazo la leche con  2/3 del azúcar y los granos de la vaina de vainilla. Añadimos la cucharilla de ron.

Aparte, en una ensaladera, batimos las yemas de huevo con el resto del azúcar y añadimos la harina. Mezclamos bien y vamos incorporando la leche, removiendo la mezcla todo el rato. Vertemos en el cazo, incorporamos las almendras  y removemos a fuego lento hasta que espese. Volcamos en otro cuenco y cubrimo de film transparante para que no se forme ninguna costra.

Sacamos la masa de la nevera y la dividimos en dos bolas (2/3 y 1/3). Extendemos la primera bola con el rodillo (la que nos servirá de base para el pastel). Tendremos que añadir algo de harina para poder trabajarla correctamente. Cuando tenga unos centímetros de espesor, la colocamos en el molde (embadurnado de mantequilla y harina para que no se nos pegue) y subimos un poco los bordes. Ponemos encima la crema pastelera y cubrimos con el resto de la masa. Unimos bien los bordes con un tenedor y decoramos con la punta de un cuchillo.

Hornear a 190 ° durante 20 minutos.