★ Helado de Nutella ★

¿Cuántas lágrimas caben en un corazón triste? Este post tenía que hablarles del jolgorio materno, la vuelta al cole y los corticoles. Tenía pensado contarles mi gratitud infinita a Santa Guardería Bendida y a San Colegio de los Dolores por haber obrado milagro y haber abierto nada más inaugurar septiembre las puertas del paraíso educativo nacional a mis dos fieras.

Esta servidora debería estar pregonando su merecido descanso, tras un verano de croquetas rebozadas en la playa y laringes achicharradas de tanto machacar el top single de mi verano, el oshedichoqueosvengaispacáyqueosporteisbiendeunavez. Así del tirón y sin respirar. Agradecida y emocionada debería estar, sí, por tener el silencio de una casa sin caprichos, ni gritos, ni mamporros, ni mañas, ni mordiscos.

Pero en lugar de estar bailando la Zumba en el salón o tirando calle arriba para entrar, sola y enloquecida, en un Zara Home cualquiera, aquí me tienen. Desconsolada, arrastrando los pies por el pasillo y vagando por los cuartos, con las mallas caídas, como un alma en pena.

Porque ellos, mis niños, que la semana pasada se fueron al cole la mar de contentos, ésta…. ésta te la están haciendo pasar canutas, llenándola de llantos, pataletas y maaaaaamaaaaás sentíos y desgarrados. Y aunque sé que se les pasará, porque son niños, y en cuanto me dé la vuelta pasarán olímpicamente a otra cosa, a construir naves espaciales o pintar dragones con las plastidecor, esta madre que les parió no puede evitar estar llorando a moco tendido y sonarse la tristeza con una manta de ositos.

Y ahora, la receta.

Helado de Nutella

★ LA RECETA ★

200 gr de Nutella
50 gr de azúcar
33 cl de nata líquida
10 cl de leche

En un cazo, ponemos la nata líquida, la leche y el azúcar y calentamos a fuego medio mientras revovemos de vez en cuando.

Agregamos la Nutella (son unas tres cucharadas colmadas). Removemos para que se mezcle bien.

Si tenemos heladera mejor. Si no, volcamos en un recipiente. Dejamos enfriar y llevamos al congelador. Sacamos cada hora para remover con unas varillas y evitar la cristalización del azúcar (repetimos tres veces).

Antes de guardar en el congelador por última vez, añadimos un par de cucharadas de Nutella líquido.

Helado de Nutella

Helado de Nutella

Helado de Nutella

 

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★ Helado Cheescake ★

Una, que siempre ha sido una chica bastante pudorosa, tiene asumido desde que es madre que los niños no entienden de pudores. Ni propios ni ajenos. Especialmente, si se trata de los pudores de su madre. Y muy especialmente, si la susodicha madre se encuentra…. pongamos por ejemplo…. haciendo sus quehaceres en el baño.

El baño es ese sitio en el que antes te podías pasar las horas tontas en pelota picada achuchándote las mechas y dándote una ducha extralarga antes de acicalarte para salir con tu santo, y al que ahora vas a hurtadillas, escabulléndote pasillo arriba con el miedo metido entre las mallas.

Porque el baño, amiga mía, ya no es lo que era. Antes, ningún mico de medio metro venía a mirar lo que hacías ahí sentada. Ni minimanos con hoyuelos metían sus minidedos en tu neceser, ese neceser que antes era tu mejor amigo, y que ahora sólo guarda un playmobil, una foca del huevoKinder, una brocha despellejada y un antiojeras caducado.

Ahora… ahora las cosas han cambiado. Y yastá. Ahora, cuando estás en la ducha parece que estuvieras en la carnicería. Con las maris haciendo cola y pidiéndose la vez las unas a las otras.

El pequeño es el primero en asomarse por la mampara. Pablete siempre es el primero. 22 meses y aún no ha pillado que su madre sigue viva aunque esté fuera de su campo de visión. Llega y te mira. Bueno, no te mira, te escrutiña toda entera tu desnudez. Dos carantoñas y medio kilo de pedorretas acuáticas después, se pira y le da la vez al mayor.

El mayor no sabe de pudores. Llega a calzón caído, como si pasara por allí de pura chiripa y le importara bien poco su madre y su obesisón por bañarse como si estuviera castigada, de cara a la pared. Pero con casi cuatro años ya empieza a pisparse de algunas cosas, o casi.

– Mamá, ¡te veo el pitilín!

– ¿Ah, sí ? pero, Diego, si mamá no tiene de eso….

– Entonces, ¿qué tienes ahí… un agujero?

Y ahora, la receta.

helado cheescake 1

helado cheescake 2

★ LA RECETA ★

200 ml de nata líquida
200 ml de queso tipo Philadelfia
1 vaso de agua
6 cucharadas de azúcar
Galletas tipo María
6-8 frambuesas (pueden ser congeladas)

El primer paso es montar la nata. Para ello, ponemos un bol en el congelador o el compartimento de arriba de la nevera para que se enfríe.

Vertemos la nata, también muy fría, en el bol y batimos a baja velocidad primero. Poco a poco subimos la velocidad de la batidora o del robot. Incorporamos dos cucharadas de azúcar y el queso.

Mezclamos bien hasta que los ingredientes estén bien incorporados y no haya grumos.

Vertemos la mezcla en los moldes de los helados (sin llegar hasta arriba).

Preparamos un coulis de frambuesa. En un cazo, ponemos 1 vaso de agua con 4 cucharadas de azúcar. Calentamos hasta llegar a ebullición. Retiramos del fuego. Trituramos las frambuesas y vertemos el agua con azúcar. Mezclamos bien y pasamos por un colador para retirar las pepitas.

Vertemos un hilo de coulis de frambuesa en los moldes de helado. Con la punta de un cuchillo mezclamos un poco.

Trituramos las galletas y colocamos en los helados.

Reservamos en el congelador. Degustar mejor de un día para otro.

helado cheescake 3