★ Galette de rois ★

Yo, que he sido una niña muy repipi y presumida, cuando me preguntaban qué quería ser de mayor, siempre decía: azafata de aviones o peluquera. Lo primero lo descartó mi aplastante lógica infantil en cuanto se enteró de que, entre los requisitos del puesto, estaba el saber nadar.

Decidida por entonces a abrir mi propia peluquería, me encantaba ponerme en la cabeza el tapete con flecos de ganchillo de mi madre para darme aires de melena larga a lo Pantoja, y hacerle cardados sorayiles y trenzas espigas a mis muñecas. Mi madre me miraba de reojillo encantada, orgullosa del arte que apuntaba su niña y de las pesetas que se ahorraría cuando algún día lograra perfeccionar mi primitiva técnica con la tijera.

Mi verdadera vocación llegó después y aunque me llevaría por derroteros bien distintos, a mí el oficio de los rulos y las mechas, amiga mía, pues me tira.

Ahora que tengo dos fieras en casa y mi peluquera (la de verdad) bastante lejos, me he liado el secador a la cabeza y le he dicho al Mayor:

 – “siéntate ahi, que vamos a quitar esas greñas”.

Él, que acostumbra a no hacerme ni puñetero caso, me aguanta la mirada y cuando tiene la certeza de que su madre, osea yo, no se entera de nada me dice con el brazo “Aparta”.

Digna y resuelta, no sueltas las tijeras. Aprovechas que se te ha puesto virojo mirando Mostrous y coñía para agazaparte por detrás y empezar a trasquilar mechones. Uno ¡ras!, dos ¡ras, ras!, tres trasquilones ¡ras, ras, ras ! Supervisas el desaguisado. No está tan mal. Un poco de saliva, Nenuco y un par de orquillas, y te ha quedado el niño más guapo de todo el barrio.

Y ahora, la receta.

galette de rois

★ LA RECETA ★

Para el hojaldre:

500 gr de harina
10 gr de sal
40 gr de azúcar
25 gr de mantequilla
250 ml de agua
1 sobre de levadura
280 gr de mantequilla para el plegado
1 huevo para pintar la masa

Para la crema de almendras:

110 gr de mantequilla pomada
110 gr de azúcar glas
1 cucharilla de azúcar blanco
110 gr de almendras molidas

Empezamos preparando el hojaldre.

Tras los tiempos de reposo, preparamos la crema de avellanas. Para ellos, mezclamos todos los ingredientes y los ponemos en una manga pastelera.

Cortamos con un cortador los circulos que serviran para hacer las galettes. Rellenamos con la crema de almendras (haciendo circulos desde dentro hacia afuera). Pincelamos los bordes con un poco de agua y tapamos con otro circulo de masa.

Pincelamos con huevo batido y con un cuchillo hacemos los cortes para decorar. Pinchamos el centro de las galettes hasta que toquemos la crema para que el hojaldre suba uniformemente.

Dejamos levar media hora y metemos al horno a 190° durante 25-30 minutos.

galette de rois 2

★ Pain au chocolat ★ Napolitanas ★

Si cuando era joven y deslenguada me hubieran dicho que de mayor sería como mi madre me habrían dado un disgusto. De los gordos.

Pero luego, la vida te la guarda y a la vuelta de la esquina resulta que la madre eres tú. Y de repente, te descubres maniática perdida quitando mocos y manchas de ketchup a diestro y siniestro, vociferando “como vaya yo pa’llá, vas a llorar pero con razón” como si no hubiera un mañana. O dando besos en plan metralleta en los tiernos carrillos de tus fieras.

Y ahora, la receta. Unos pains au chocolat para merendar con mamá.

Pain au chocolat / Napolitana 1

Pain au chocolat / Napolitana 5

★ LA RECETA ★

(Para 15 napolitanas)

500 gr de harina
10 gr de sal
40 gr de azúcar
25 gr de mantequilla
250 ml de agua
1 sobre de levadura
280 gr de mantequilla para el plegado
1 huevo para pintar la masa
Barritas de chocolate

El primer paso es elaborar la masa hojaldrada con levadura.  Amasamos todos los ingredientes excepto la levadura y la mantequilla para el plegado. Al final del amasado, incorporamos la levadura con un poco de agua fría para que se disuelva bien y seguimos amasando hasta obtener una masa firme, lisa y de tacto suave.

Formamos una bola con la masa, la tapamos con un paño y la dejamos reposar a temperatura ambiente durante 30 minutos.

Estiramos la masa con el rodillo hasta formar unb rectángulo. Ponemos la masa en una bandeja, la tapamos con film transparente y la reservamos en la nevera durante al menos 2 horas.

Estiramos la mantequilla del plegado entre dos hojas de papel de hornear hasta un tamaño de la mitad del de la masa que tenemos en la nevera. Reservamos en la nevera.

Realizamos el plegado (es el mismo procedimiento que para la masa hojaldrada no fermentada, con la sola diferencia de que sólo hay que hacer 3 pliegues sencillos, en lugar de 5).

Terminado el plegado, tapamos la masa con film transparente y la ponemos en la nevera para que repose durant al menos otra hora.

Enharinamos la masa y la superficie de trabajo. Estiramos la masa con ayuda del rodillo hasta lograr una lámina fina (1/2 centímetro de grosor más o menos). Cortamos rectángulos de masa de 14 por 8 centímetros. Colocamos una barrita de chocolate en el centro del rectángulo de la masa, doblamos la masa encima del chocolate y doblamos de nuevo para “encerrar” el chocolate en la masa.

Ponemos los pains au chocolat en una bandeja de horno cubierta con papel sulfurizado, dejando un poco de separación entre las piezas. Pintamos con un huevo ligeramente batido con un poquito de sal y las dejamos subir en un lugar cálido sin corrientes (Podemos encender el horno durante dos o tres minutos y meter las napolitanas para que fermenten). 

Cuando alcancen un buen volumen, las sacamos, encendemos el horno a 190° y las horneamos unos 14 minutos.

Pain au chocolat / Napolitana 3

★ NOTAS★

Receta del libro Bollería hecha en casa y con el sabor de siempre, de Xavier Barriga.

★ Palmeras de hojaldre (hecho en casa) ★

Cuando era pequeña, los domingos eran domingos de verdad. De los de antes. Vestido de los domingos, misa de doce, paga de 25 pesetas para comprarme tienda y media de chuches y dibujos animados después del Telediario. Tengo muy buenos recuerdos de esos años. Pero tanta eucaristía  me dejó dos traumas: soy capaz de recitarte la misa entera, de cabo a rabo, de carrerilla. Y no sólo los aleluyas y las réplicas de los fieles, que sería lo normal. No. También el discurso del cura. Entero. Y sengundo: cuando en 3° de B.U.P la profesora de filosofía me descubrió los presocráticos me volví atea.

Y así sigo. Atea perdida.

Desde que dí a luz la cosa ha cambiado. Ahora soy mamaísta. Y no una mamaísta cualquiera, no. Una mamísta convencida, hasta las trancas. Una fanática del  Mamaísmo.

Como buena religión-secta que se precie, el Mamaísmo tiene su Dios (tu hijo o hijos), sus iconos (todos los cachibaches, fotos y demás chismes que te recuerdan a tus churumbeles), sus pecadillos (¿preferir un billete sólo de ida a la Conchinchina a pasar la tarde en el arenero del parque te sirve como ejemplo?) y su credo.

El credo del Mamaísmo me chifla. Lo repito todas las mañanas (en voz alta y cantarina, como hacía con el Padre Nuestro Que Estas en los Cielos en las clases de Religión de Don Marcelino) y así me matraca bien las neuronas para que después, durante el día, no me vuelva oveja descarríada ni malamadre, que para el Mamáismo las dos cosas vienen a ser lo mismo.

El Mamaísmo se basa, pues, en 10 mamandamientos. A respetar, venerar e idolatrar en cualquier, repito, cualquier circunstancia:

  1. Amarás a tu niño sobre todas las cosas.
  2. No tomarás el nombre de tu hijo en vano.
  3. Santificarás las siestas.
  4. Honrarás a Pampers y a Jané.
  5. No pegarás.
  6. No cometerás compras impulsivas de juguetes.
  7. No olvidarás tu parto.
  8. No dirás tacos ni mentiras.
  9. No consentirás pensamientos ni sentimientos de culpa.
  10. No codiciarás los petisuis ajenos.

Y ahora, hermanas, mamaístas todas, podeis cocinar en paz.

Palmeras hojaldre collage 3

★ LA RECETA ★

250 gr de harina

5 gr de sal

125-140 ml de agua

185 gr de mantequilla

Azúcar

Para la masa de hojaldre, amasamos la harina, la sal y el agua (siempre fría) hasta obtener una masa suave y fina pero no demasiado extensible.

Cuando tengamos la masa lista, la estiramos sobre una bandeja un poco enharinada que que no se pegue, extendiéndola y aplanándola con el rodillo. La dejamos reposar en la nevera durante 1 hora tapada con film transparente o con un paño para que no forme corteza.

Sacamos la mantequilla de la nevera, la ponemos entre dos trozos de papel de horno y la aplanamos con el rodillo hasta formar una lámina. La ponemos así en la nevera. El tamaño de la placa de mantequilla debe ser la mitad del de la masa.

Espolvoreamos la superficie de trabajo con un poco de harina y ponemo la masa encima. Colocamos la lámina de mantequilla sobre la masa, intentando que quede lo más centrada posible. Doblamos la masa sobre la mantequilla hasta que ésta quede totalmente cubierta.

Empezamos a hacer los pliegues.  Para ello, estiramos (con la mantequilla ya incorporada) horizontalmente hasta obtener un pastón de 40 centímetros de largo por 20 centímetros de ancho aproximadamente.

Dividimos mentalmente la masa en tres partes. Doblamos la parte de la izquierda sobre la parte del medio y luego doblamos la parte de la derecha también sobre la parte del medio. Después de esta operación, tapamos la masa con film transparente y la dejamos reposar en la nevera durante 30 minutos. 

Damos media vuelta al trozo de masa y estiramos con el rodillo para obtener nuevamente un pastón de 40×20 centímetros.  Repetimos el plegado de la masa y volvemos a dejarla tapada con film transparente en la nevera otros 30 minutos. Repetimos la operación hasta los cinco pliegues. 

Tras el último plegado, el tiempo de reposo en la nevera debe ser de 1 hora como mínino (también puedes dejarla en la nevera hasta el día siguiente pero muy bien tapada para que no le salga corteza).

Ahora que ya tenemos la masa hojaldrada damos forma a las palmeras. Espolvoreamos con abundante azucar la superficie de trabajo y la masa. Con un rodillo, estiramos la masa de hojaldre hasta obtener una lámina fina.

Plegamos como en la foto.

palmeras Collage

Calentamos el horno a 180° y horneamos durante 19 minutos. Damos la vuelta con cuidado para no quemarnos y horneamos otros 5 o 6 minutos.

Palmeras hojaldre

palmeras de hojaldre

★ NOTA★ La receta la he sacado del libro Bollería hecha en casa y con el sabor de siempre, de Xavier Barriga, un libro que recomiendo porque muestra de forma clara, con consejos y fotos, un montón de recetas de masas. Y lo recomiendo sobre todo porque después de haber intentado tropecientas veces hacer la masa de hojaldre siguiendo mil y una recetas de internet, es con estas palmeras como he conseguido que me salga, por fin, bien.

★ Empanadillas de hojaldre y corazón de chocolate ★

Me chifla la Nocilla. En el colegio, me acuerdo que teníamos hasta la coreografía no apta para la edad que teníamos para ilustrar la cancioncilla “leche, cacao, avellanas y azúcaaaaaar”. Su olor me recuerda a las meriendas que me preparaba mi madre, cuando me la untaba generosamente en unos bollos que se llamaban medias lunas.

Ahora que la madre soy yo y que la Nocilla ha vuelto a ser esa dulce y pringosa inquilina del armario del desayuno y las chuches, me ha parecido una buena idea empezar esta aventura culinariobloguera con esta receta.

Allá vamos.

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★ LA RECETA ★

250 gr de harina

185 gr de mantequilla a temperatura ambiente y cortada en dados

125 ml de agua

1 pizca de sal

1 huevo

Para la masa de hojaldre, amasamos la harina, la sal y el agua (siempre fría) hasta obtener una masa suave y fina pero no demasiado extensible.

Cuando tengamos la masa lista, la estiramos sobre una bandeja un poco enharinada que que no se pegue, extendiéndola y aplanándola con el rodillo. La dejamos reposar en la nevera durante 1 hora tapada con film transparente o con un paño para que no forme corteza.

Sacamos la mantequilla de la nevera, la ponemos entre dos trozos de papel de horno y la aplanamos con el rodillo hasta formar una lámina. La ponemos así en la nevera. El tamaño de la placa de mantequilla debe ser la mitad del de la masa.

Espolvoreamos la superficie de trabajo con un poco de harina y ponemo la masa encima. Colocamos la lámina de mantequilla sobre la masa, intentando que quede lo más centrada posible. Doblamos la masa sobre la mantequilla hasta que ésta quede totalmente cubierta.

Empezamos a hacer los pliegues.  Para ello, estiramos (con la mantequilla ya incorporada) horizontalmente hasta obtener un pastón de 40 centímetros de largo por 20 centímetros de ancho aproximadamente.

Dividimos mentalmente la masa en tres partes. Doblamos la parte de la izquierda sobre la parte del medio y luego doblamos la parte de la derecha también sobre la parte del medio. Después de esta operación, tapamos la masa con film transparente y la dejamos reposar en la nevera durante 30 minutos. 

Damos media vuelta al trozo de masa y estiramos con el rodillo para obtener nuevamente un pastón de 40×20 centímetros.  Repetimos el plegado de la masa y volvemos a dejarla tapada con film transparente en la nevera otros 30 minutos. Repetimos la operacion hasta los seis pliegues. 

Extendemos la masa hasta dejarla finita. Con el cortador redondo (o de la forma que quieras darle a la empanadilla), vamos cortando la masa que servirá para hacer nuestras empanadillas. Colocamos en el centro de uno de los redondeles una cucharadita de Nocilla y encima otro para cubrir la empanadilla, al que previamente le hemos abierto un corazón con un cortador.

Con un tenedor, se van uniendo los dos lados, para que no se salga la Nocilla en el horno con el calor.

Batimos un huevo y  untamos con un pincel de cocina la parte superior de las empanadillas antes de meterlas en el horno unos veinte minutos a 180 grados.