★ Donuts caseros ★

Hay cosas para las que una madre no está preparada. Aburrise es una de ellas. Porque dos niños pequeños dan para mucho y entre biberones, orinales, papillas y meriendas, paseos, juegos y cantajuegos, tus fieras no te dejan ni cinco minutejos para, pongamos, rascarte la barriga o depilarte las piernas.

Hace un par de días, algo cambió. Pablo, acostumbrado a dormirse en brazos, se dejó posar plácidamente en la cama, mecido por la melodía de ronquidos de su hermano.

Salí del cuarto cantando aleluyas por lo bajini y saltando de alegría por el pasillo llegué al salón dispuesta a comerme la tarde.

Me lancé en picado al estante de los libros. Pero enseguida caí en la cuenta de que últimamente en mi casa solo entran libros de Pocoyó y el bombero Sam. Así que volví al cuarto de los niños.

– Ah, no, pues siguen dormidos. Qué raro….

De vuelta al salón, encendí la tele. Cogí una revista : « Comienza la cuenta atras para tu cuerpo 10 ». Tiré la revista y apagué la tele. Por pura inercia, volví al cuarto de los niños.

– Duermen todavia…. muy raro… Espera, Pablo se mueve… voy a ver… ah no, sigue durmiendo.  

Salí al pasillo y empecé a dar vueltas sin saber qué hacer con tanto tiempo. La falta de costumbre, seguro.

Volví al cuarto otra vez y me acurruqué entre ellos.

Y ahora, la receta.

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★ LA RECETA ★

(para unos 20-25 donuts)

260 gr de agua
1 sobre de levadura (o 50 gr de levadura de panadero)
500 gr de harina
10 gr de sal
1 huevo
40 gr de mantequilla
rayadura de un limón
aceite de girasol
200 gr de chocolate Milka

Diluimos la levadura en 200 gr de agua y reservamos.

Mezclamos la harina y 60 gr de agua y vamos incorporando a la mezcla el resto de ingredientes: la sal, el huevo, la mantequilla y la rayadura de limón. Cuando la mezcla sea uniforme, incorporamos el agua con levadura que teniamos reservado. Mezclamos bien y hacemos una bola. Espolvoreamos un poco de harina por encima y la tapamos con un paño durante un cuarto de hora.

Retomamos la masa y la trabajamos un poco. Cogemos bolas pequeñas, las aplanamos un poco con la palma de la mano y con la ayuda de dos troqueles (de unos 7 y 2 centímetros) vamos cortando los donuts.

Los colocamos encima de la bandeja de horno recubierta de papel vegetal y los dejamos reposar una hora. No te preocupes si pasado ese tiempo los donuts no han levado mucho, porque es al freirlos cuando los donuts consiguen su esponjosidad  y forma característica.

Calentamos en un cazo el aceite y cuando esta caliente vamos friendo los donuts unos dos o tres minutos de cada lado.

Dejamos enfriar sobre papel de cocina para que absorva el excedente de grasa.

Para el glaseado de chocolate, fundimos el chocolate y bañamos la mitad de cada donut.

★ NOTAS★

  1. Una vez fritos, los donuts se conservan perfectamente en el congelador. Solo tienes que sacarlos y descongelarlos a temperatura ambiente. El sabor es idéntico que si fueran frescos.
  2. Para un glaseado clásico, sigue estos pasos.
  3. Si los donuts son para una merienda con niños o un cumpleaños, puedes darle rienda suelta a la imaginación y decorarlos con perlas o azúcar de colores.
  4. La receta original es del curso Patisseria a casa, de Begoña Trujillo.
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★ Cupcakes Oreo ★

Dicen que a una madre no le se le olvida nunca el día en que su bebé, de repente, sin saber por qué ni avisarte antes por watsup, deja de entretenerse con las pinzas de la ropa, te mira fijamente, tira el chupete y te suelta mmmmmmámmmmmmmmá (entiéndase mámá) por primera vez.

Dicen que tampoco se te olvida cuando por alguna causa desconocida tu hijo para de babear en seco y te dedica, guiñándote un ojo, su primera sonrisa : «ésta va por ti guapetona ».

Dicen que el gen materno obra milagros y que las hormonas que son listas comos el hambre hacen el resto, permitiendo que esos dos días se te queden grabados en tu corazoncito materno  como un tatuaje de los que salen en los Cheetos.

Yo, que soy despistada y malamadre a partes iguales, no recuerdo ninguno de esos momentos. Deduzco que me pillaron muy atareada, alicatando el entrecejo, pasando la aspiradora o echando una partidita al parchís. No me acuerdo. No. Chimpún.

Me acuerdo de otras cosas. Sí. Sí, sí.

Me acuerdo de las noches en vela y lo que es una contracción. Me acuerdo de tener que ir corriendo a urgencias y las noches en vela. De los primeros pasos del Mayor y su complicidad con el Pequeño. De los pañales malolientes, los paseos cogidos de la mano, las risas a cuatro. Me acuerdo de las mañas, los castigos y la lengua de trapo. De los lloros y el olor a recién nacido.

Me acuerdo de lo malo, pero lo olvido. Y me guardo muchos, no todos, de los buenos ratos.

Y ahora, una de cupcakes.

Cupcake Oreo 1

★ LA RECETA ★

(para 12 cupcakes)

1 paquete de galletas Oreo
3 huevos
1 pizca de sal
160 gr de azúcar
160 gr de mantequilla
100 gr de harina
20 gr de Maizena
1/2 cucharilla de levadura
1 pizca de bicarbonato
70 ml de leche

Para la crema:

30 gr de  de azúcar glas
50 gr de mantequilla a temperatura ambiente
400 gr de queso Filadelfia
30 gr de cacao en polvo

Cupcake Oreo 5

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Precalentamos el horno a 180°.  Separamos las galletas Oreo y le quitamos la crema con la ayuda de un cuchillo.  Reservamos la crema. Metemos las tapas de las galletas (guardamos algunas para decorar) en una bolsa de congelar y las desmigamos con ayuda del rodillo de cocina.

Montamos las claras de huevo a punto de nieve. Incorporamos poco a poco el azúcar y la sal. Reservamos.

En otro recipiente, mezclamos y trabajamos las yemas y la mantequilla. Añadimos los trozos de galletas. Mezclamos bien y vamos incorporando la harina, la Maizena, la levadura y el bicarbonato. Añadimos de forma alternada la leche.

Incorporamos a la mezcla las claras montadas.

Repartimos la mezcla en unos moldes para cupcakes o magdalenas.

Horneamos durante 25 minutos. Dejamos enfriar.

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Para la crema, mezclamos en un bol la crema de las galletas que hemos reservado al principio, el  azúcar glas tamizado y la mantequilla. Incorporamos el queso y el cacao y mezclamos bien hasta que la masa sea homogénea y cremosa.

Metemos la masa en una manga pastelera y decoramos.

★ Palmeras de hojaldre (hecho en casa) ★

Cuando era pequeña, los domingos eran domingos de verdad. De los de antes. Vestido de los domingos, misa de doce, paga de 25 pesetas para comprarme tienda y media de chuches y dibujos animados después del Telediario. Tengo muy buenos recuerdos de esos años. Pero tanta eucaristía  me dejó dos traumas: soy capaz de recitarte la misa entera, de cabo a rabo, de carrerilla. Y no sólo los aleluyas y las réplicas de los fieles, que sería lo normal. No. También el discurso del cura. Entero. Y sengundo: cuando en 3° de B.U.P la profesora de filosofía me descubrió los presocráticos me volví atea.

Y así sigo. Atea perdida.

Desde que dí a luz la cosa ha cambiado. Ahora soy mamaísta. Y no una mamaísta cualquiera, no. Una mamísta convencida, hasta las trancas. Una fanática del  Mamaísmo.

Como buena religión-secta que se precie, el Mamaísmo tiene su Dios (tu hijo o hijos), sus iconos (todos los cachibaches, fotos y demás chismes que te recuerdan a tus churumbeles), sus pecadillos (¿preferir un billete sólo de ida a la Conchinchina a pasar la tarde en el arenero del parque te sirve como ejemplo?) y su credo.

El credo del Mamaísmo me chifla. Lo repito todas las mañanas (en voz alta y cantarina, como hacía con el Padre Nuestro Que Estas en los Cielos en las clases de Religión de Don Marcelino) y así me matraca bien las neuronas para que después, durante el día, no me vuelva oveja descarríada ni malamadre, que para el Mamáismo las dos cosas vienen a ser lo mismo.

El Mamaísmo se basa, pues, en 10 mamandamientos. A respetar, venerar e idolatrar en cualquier, repito, cualquier circunstancia:

  1. Amarás a tu niño sobre todas las cosas.
  2. No tomarás el nombre de tu hijo en vano.
  3. Santificarás las siestas.
  4. Honrarás a Pampers y a Jané.
  5. No pegarás.
  6. No cometerás compras impulsivas de juguetes.
  7. No olvidarás tu parto.
  8. No dirás tacos ni mentiras.
  9. No consentirás pensamientos ni sentimientos de culpa.
  10. No codiciarás los petisuis ajenos.

Y ahora, hermanas, mamaístas todas, podeis cocinar en paz.

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★ LA RECETA ★

250 gr de harina

5 gr de sal

125-140 ml de agua

185 gr de mantequilla

Azúcar

Para la masa de hojaldre, amasamos la harina, la sal y el agua (siempre fría) hasta obtener una masa suave y fina pero no demasiado extensible.

Cuando tengamos la masa lista, la estiramos sobre una bandeja un poco enharinada que que no se pegue, extendiéndola y aplanándola con el rodillo. La dejamos reposar en la nevera durante 1 hora tapada con film transparente o con un paño para que no forme corteza.

Sacamos la mantequilla de la nevera, la ponemos entre dos trozos de papel de horno y la aplanamos con el rodillo hasta formar una lámina. La ponemos así en la nevera. El tamaño de la placa de mantequilla debe ser la mitad del de la masa.

Espolvoreamos la superficie de trabajo con un poco de harina y ponemo la masa encima. Colocamos la lámina de mantequilla sobre la masa, intentando que quede lo más centrada posible. Doblamos la masa sobre la mantequilla hasta que ésta quede totalmente cubierta.

Empezamos a hacer los pliegues.  Para ello, estiramos (con la mantequilla ya incorporada) horizontalmente hasta obtener un pastón de 40 centímetros de largo por 20 centímetros de ancho aproximadamente.

Dividimos mentalmente la masa en tres partes. Doblamos la parte de la izquierda sobre la parte del medio y luego doblamos la parte de la derecha también sobre la parte del medio. Después de esta operación, tapamos la masa con film transparente y la dejamos reposar en la nevera durante 30 minutos. 

Damos media vuelta al trozo de masa y estiramos con el rodillo para obtener nuevamente un pastón de 40×20 centímetros.  Repetimos el plegado de la masa y volvemos a dejarla tapada con film transparente en la nevera otros 30 minutos. Repetimos la operación hasta los cinco pliegues. 

Tras el último plegado, el tiempo de reposo en la nevera debe ser de 1 hora como mínino (también puedes dejarla en la nevera hasta el día siguiente pero muy bien tapada para que no le salga corteza).

Ahora que ya tenemos la masa hojaldrada damos forma a las palmeras. Espolvoreamos con abundante azucar la superficie de trabajo y la masa. Con un rodillo, estiramos la masa de hojaldre hasta obtener una lámina fina.

Plegamos como en la foto.

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Calentamos el horno a 180° y horneamos durante 19 minutos. Damos la vuelta con cuidado para no quemarnos y horneamos otros 5 o 6 minutos.

Palmeras hojaldre

palmeras de hojaldre

★ NOTA★ La receta la he sacado del libro Bollería hecha en casa y con el sabor de siempre, de Xavier Barriga, un libro que recomiendo porque muestra de forma clara, con consejos y fotos, un montón de recetas de masas. Y lo recomiendo sobre todo porque después de haber intentado tropecientas veces hacer la masa de hojaldre siguiendo mil y una recetas de internet, es con estas palmeras como he conseguido que me salga, por fin, bien.